La tragedia de Rut (Rut 1:1-5)
(English version is here.)
La Biblia de las Americas:” 1 Aconteció que en los días en que gobernaban los jueces, hubo hambre en el país. Y un hombre de Belén de Judá fue a residir en los campos de Moab con su mujer y sus dos hijos. 2 Aquel hombre se llamaba Elimelec, y su mujer se llamaba Noemí. Los nombres de sus dos hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Y llegaron a los campos de Moab y allí se quedaron. 3 Y murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos. 4 Y ellos se casaron con mujeres moabitas; el nombre de una era Orfa y el nombre de la otra Rut. Y habitaron allí unos diez años. 5 Murieron también los dos, Mahlón y Quelión, y la mujer quedó privada de sus dos hijos y de su marido”.
Así comienza la historia de Rut, la nuera de Noemí. En el primer párrafo, sin embargo, ella es un personaje secundario y el énfasis recae en Noemí.
“En los días en que gobernaban los jueces” nos señala el período descrito en el libro de Jueces, el libro que precede a Rut en la presentación protestante de la literatura bíblica. Los jueces eran tanto líderes militares como, en ocasiones, líderes judiciales. Eran líderes tanto políticos como religiosos dentro de la cultura israelita. Sin embargo, esta fue una época de degeneración moral dentro de la cultura de Israel. Fue representado por el abuso violento de las mujeres (Jueces 19:24-29; 21:20-24) y caracterizado como una época en la que cada uno hacía lo que bien le parecía (Jueces 17:6; 21:25). El período de la historia en el que se sitúa la historia de Rut es un mundo violento, caótico y perturbador.
Y “hubo hambre en el país” de Judá. Además de la confusión moral, la tierra no da frutos y la gente pasa hambre. La vida en Judá era subsistente; se basaba en la agricultura de secano (es decir, los cultivos dependían de la lluvia en lugar del riego). La hambruna destrozó la economía de Israel. La vida era una lucha y aparentemente exigía medidas desesperadas por parte de Elimelec y Noemí.
Una de esas medidas desesperadas fue dejar la herencia de sus antepasados para vivir en una tierra extranjera. Abandonaron su herencia para habitar en la tierra que Dios no les había dado, la tierra de Moab (Deuteronomio 2:8). Dejaron la tierra dada a sus padres y abuelos en Belén para trasladarse a Moab. Es posible que Elimelec procediera de una familia bastante importante, probablemente del clan asociado con Efrata. David pertenecía a ese clan (1 Samuel 17:12).
Además, los dos hijos se casaron con mujeres moabitas. Josué advirtió a Israel sobre el peligro de casarse con mujeres de otros pueblos (Josué 23:12). De hecho, los moabitas (así como los amonitas, ambos eran descendientes de la relación incestuosa entre Lot y sus hijas, Génesis 19:31-39) eran un pueblo excluido; a ningún moabita durante al menos las primeras diez generaciones se le permitió participar en la asamblea del Señor (Deuteronomio 23:3) Además, los dos hijos y sus esposas no concibieron ningún hijo durante un período de diez años. Esto también se habría interpretado como una realidad trágica.
Podríamos plantear algunas preguntas aquí. ¿Fue el hambre un juicio contra Judá? ¿Fue esto parte del ciclo de infidelidad que conduce al juicio en el libro de Jueces? No se nos dice, aunque es posible. La tradición judía interpretó a menudo este párrafo como un signo del juicio divino. ¿Fue el traslado a Moab un abandono de la herencia de Dios? ¿Fue la medida una falta de fe en la providencia de Dios y de fidelidad a la propia posesión de Dios? ¿Fue el matrimonio de los hijos con mujeres moabitas un acto de infidelidad? Quizás, pero no se nos dice nada de eso en términos explícitos, aunque se podría argumentar que el narrador lo da por sentado y supone que el lector lo reconocerá. Sin embargo, el énfasis recae en las circunstancias trágicas más que en la interpretación de la acción y el significado divinos.
El libro de Jueces cuenta la historia de la degeneración de Israel. La nación entera se volvió cada vez más malvada y distante de Dios. La introducción al libro de Rut cuenta la historia de las crecientes dificultades de Noemí: hambruna, traslado a Moab, matrimonio de sus hijos con mujeres moabitas, falta de hijos de las esposas moabitas y la muerte de su marido y sus hijos. Esta fue una espiral trágica en la que las cosas iban de mal en peor y nada parecía mejorar. La vida era opresiva para Noemí.
Lo más importante es ¿quién queda? Las mujeres sobreviven y son vulnerables. Sin un varón vivo en un país extranjero, no hay herencia ni medios de sustento. Las mujeres están solas. Noemi, en particular, está sola en una tierra extranjera sin el apoyo masculino tan importante en la cultura antigua. Tiene a su cargo dos nueras viudas. Ella no tiene recursos.
Si la familia abandonó Judá desesperada, Noemí se encuentra en una situación aún más desesperada. De hecho, es difícil imaginar una situación más desesperada para una mujer israelita en el tiempo de los Jueces.
Incluso podríamos decir que Noemi es la Job femenina de la Biblia hebrea. O tal vez sea mejor decir que Job y Noemí comparten pérdidas y desesperación similares, aunque su posición como mujer en una cultura patriarcal lo agrava aún más. Sin embargo, ninguno de los dos parece tener un futuro que valga la pena vivir.
¿Qué estaría pensando Noemi en este momento? ¿Cómo podría haber visto ella esta tragedia que se estaba desarrollando? Fewell y Gunn, Compromising Redemption, págs. 26 y 27, ofrecen una sugerencia creíble. Quizás ella estaba pensando algo como esto:
“Ella sabía que nunca deberían haber venido. Había estado mal desde el principio. Dejando a su propia gente, su lugar natal, para vivir entre estos extranjeros. La muerte de Elimélec, la esterilidad, ahora la muerte de sus hijos, ambos. Todos deberían haber regresado años atrás cuando ella se enteró de que la hambruna había terminado. Los muchachos nunca debieron haberse casado con mujeres moabitas. Deberían haber regresado a buscar esposas”.
Noemi probablemente vivió con algunos arrepentimientos importantes o quizás con algunos “qué pasaría si” estos pensamientos consumirían a la mayoría de las personas en estas circunstancias. En verdad, este era un lugar horrendo de encontrase después de vivir en Moab durante por lo menos diez años.
[Translated by David Silva]